sábado, 20 de febrero de 2010

El caballero blanco


Hoy les voy a contar una historia, un cuento: erase una vez hace mucho tiempo, en un reino muy lejano, había un caballero. Le llamaban el caballero blanco, porque destacaba sobre los demás caballeros del rey porque, aunque todos defendían la justicia y luchaban contra el mal, este caballero lo hacia con mas ahincó que los demás y nunca descansaba, por eso el pueblo le alababa y apreciaba mas que a ninguno, y el rey le ponía como símbolo y ejemplo. Nunca tenia miedo al batirse contra malhechores, jamás descansaba, recorriendo el reino incansablemente, en su lucha contra las injusticias.

Con el tiempo, su fama traspaso las fronteras, porque no se limitó a luchar contra los malvados de su tierra, sino que viajo mas allá a reinos lejanos, extranjeros, a seguir su lucha, llegando a perseguir y a juzgar a los malos reyes y tiranos que oprimían a los débiles.

Tanta era su fama que su hombre estaba en boca de todos, en todos los confines de la tierra. Y esa fue su perdición.
Lo que al principio fue humildad se convirtió en arrogancia, lo que una vez fue afán de servir, se convirtió en ambición; ya no perseguía a los malvados sin importarle quienes eran, sino que lo hacia en función de si el creía que eran dignos de su atención o no, su fin dejo de ser la búsqueda del bien, sino de la fama y cada vez mas y mas gente murmuraba contra el. ¿Qué había pasado con su caballero blanco, con su héroe? ¿Por qué no perseguía a todos los malos, como antaño, sino solo a los que quería, dejando libre al resto.

Con el tiempo, lo que empezó como un rumor, susurrado entre sus compañeros caballeros, se convirtió en escándalo, y hubo una parte de los consejeros de la Corte que alzaron la voz y le denunciaron. El, lejos de reconocer su error, los reto, y les persiguió y dio caza como vulgares delincuentes.

Ya no había paz en el reino, y cada vez se oía mas en voz alta el viejo adagio “¿Quién vigila a los vigilantes?” pero el seguía impasible, seguro y arrogante en su fama, respaldado por aquellos que aun creían en el y que se habían beneficiado de sus acciones.

Hasta que un día llegó demasiado lejos; rompió la propias leyes del reino, aquellas por las que todos los ciudadanos se regían y que el consideraba no eran para el; después de todo EL era el Caballero Blanco y estaba por encima de las leyes…

Pero no lo estaba, y el Rey, con gran pesar, mando apresarlo y retirarle su titulo y armas de caballero, porque, no importa quien seas, ni cuan grande sea su fama o los servicios prestados en el pasado; cuando te consideras por encima de la ley y actúas en contra de ella ya no eres su servidor, sino un villano mas, y con los villanos has de estar, en la cárcel.

¿Les ha gustado la historia?


Pues ahora cambien el nombre del caballero blanco por el de Juez Garzón.


Supongo que no hace falta que les diga como acaba el cuento ¿verdad?

3 comentarios:

Wafah dijo...

آمين(Amen). Saludos.

elena dijo...

Sí, muchas gracias, me ha gustado mucho la historia.
Cambiando el nombre ya me gusta menos, pero esperemos que el final sea el mismo.

Y ya de paso, a ver si nos enteramos de qué es lo que sabe de quien, que le permite tanta impunidad, al menos hasta ahora.

El emigrante dijo...

Wafah, no te tenía por una persona religiosa :) en cualquier caso, espero que a partir de ahora tus comentarios no se limiten a esto, me gusta leerlos y ver tu punto de vista, aunque no estemos de acuerdo.

Me alegro de que te gustara la historia Elena, pero creo que tanto tú como tu yo nos quedemos sin saber que tiene sobre quien para que le dejen hacer lo que hace…

Un saludo a las dos :)