
Parece mentira con que naturalidad hemos aceptado el fenómeno gay en nuestra sociedad, es algo tan normal, tan aceptado, que hemos olvidado que no siempre fue así, y no me estoy refiriendo a épocas pasadas , ni mucho menos, hablo hace apenas unos años, recuerdo cuando yo estaba en el instituto, hace 10, 12 años, en las clases de religión o ética (podías elegirlas, según tu conciencia, no como ahora que te imponen “educación para la ciudadanía” estés de acuerdo o no, pero eso es otra historia)se organizaban debates, en los que se elegía un tema moralmente controvertido (aborto, eutanasia…) cada grupo elegía una posición (a favor o en contra)y se debatía sobre ello, era bastante interesante y aprendías algo mas que la típica lección de memoria; aprendías a pensar.
Eran clases muy populares, todos los alumnos querían estar en algunos de los equipos no importa cual fuese el tema...bueno, excepto en uno, ¿no lo adivinan? Si, nadie quería estar en el equipo que defendía la homosexualidad, sobre todo los chicos, recuerdo al profesor esperando a que alguien se ofreciera, pero nunca ocurría; nadie quería señalarse, ningún chico quería “defender a los maricones”, si, puede argumentarse que éramos adolescentes, inseguros, y tal…pero apuesto a que hoy día si haces una encuesta la gran mayoría por no decir todos no dudarían en manifestarse a favor, o en como mínimo aceptarlo como cierta normalidad.
Así pues, ya no nos resulta extraño encender la televisión y ver a un comentarista o presentador/a homosexual(es mas, lo raro es que no lo sea, ¿será que es necesario además del titulo de periodista para trabajar en la tele?)Ni que alguna actriz salga del armario presentando a su pareja, o que se casen…o cosas mas cotidianas como ver el desfile del orgullo gay o simplemente a dos hombres cogidos de la mano o besándose.
Como digo lo tenemos perfectamente asimilado…pero cuando veo a uno de estos chicos, caminar orgulloso al lado de su pareja, o a dos chicas basándose sin ningún tapujo mientras esperan el autobús no puedo evitar pensar en las personas de hace apenas un par de generaciones, aquellos homosexuales que nacieron en la dictadura, cuando no había gays ni lesbianas, sino “maricones” y “tortilleras”, cuando tenían que ocultar su condición, a la sociedad, su familia e incluso a si mismos.
A aquellas personas que ahora rondaran los cincuenta, les enseñaron que lo que ellos sentían era un pecado, mas aun, una perversión y los que lo practicaban unos degenerados…y tuvieron que vivir con eso, cada día. Esta gente no pudo nunca pasear libremente por la calle con la persona de quien estaban enamorados, ni besarla, ni mucho menos casarse o simplemente convivir…algunos, los mas valientes, emigraron de sus ciudades y pueblos a Madrid o Barcelona mas tolerantes y donde podían pasar desapercibidos, pero...¿Que hizo la gran mayoría, aquellos que permanecieron en sus pueblos, en sus pequeñas capitales de provincia? Pues lo que se esperaba de ellos (lo que esperaba la sociedad, la familia, la iglesia) esto es, casarse, tener hijos, formar familias, vivir una vida que nunca quisieron, con parejas a las que les era imposible amar y dando a luz a hijos que siempre se preguntarían porque su padre siempre pareció triste o amargado, porque nunca fue feliz, ni hizo feliz a su madre. Otros en un ultimo acto de desafío a esa sociedad, se negaron a casarse, se volcaron en el trabajo o en cuidar a sus padres, convirtiéndose en “solterones” o solteronas”.
Hoy día cuando veo a algún adolescente en el día del orgullo gay, paseando la bandera arcoíris con su pareja, feliz, sin miedo, no puedo evitar preguntarme que pensaran todos esos gays a los que nunca se les permitió serlo, cuando esa libertad que nunca se les permitió a ellos les es restregada por sus narices cada dia. Supongo que se sentirán engañados, doblemente engañados, primero porque se les condeno a una vida que no querían, de mentiras, infeliz, pero que acabaron aceptando porque “así son las cosas y no iban a cambiar”…y segundo, porque las cosas si cambiaron.
Ahora ven en directo la vida que ellos habrian querido vivir, la libertad que no pudieron disfrutar…alguno de ustedes me dirá que aun están a tiempo, que ahora pueden dejar de vivir esa mentira…. ¿de verdad lo creen? ¿De verdad creen que un cincuenton, casado, pade de familia saldrá del armario? ¿Se desenmascarara ante su mujer? ¿Ante sus hijos? ¿Sus padres? ¿Sus compañeros de oficina? ¿Creen ustedes que un ama de casa se sentara a explicar a su mejor amiga que se separa de su marido porque de quien de verdad estaba enamorada es de ella? No, por supuesto que no. La presión social aun existe para ellos, porque crecieron con ella y la interiorizaron.
Cada vez que veo a una de estas personas no puedo evitar sentir una profunda lastima, se les nota una infelicidad, un hastió, en su mirada puedes ver que la vida les engaño…y lo peor es que ellos lo saben.
¿Y donde los veo, se preguntaran? Pues en todas partes; en la cajera del banco, soltera, un tanto "machorra", y que pasa todo el tiempo que no esta trabajando junto a su madre, en el vecino del tercero, casado, con hijos, pero que todo el mundo comenta que es “rarito”, en ese familiar lejano que vive solo, nunca tuvo novia, nunca se caso y del que la familia habla en voz baja, en el quiosquero de toda la vida, que presume de sus 3 hijos, pero cuyo amaneramiento(o pluma si lo prefieren)le traiciona a leguas.
Si, no debe haber sido fácil vivir en una mentira como ellos lo hicieron…pero mas duro a debe ser, ver cada día la vida que hubieran querido tener, y que nunca tendrán ya, disfrutada por otros.
Si aun no entienden de lo que hablo vean la película “Brokeback mountain”, si, la de los “vaqueros gays”, échenle un vistazo, y luego, me cuentan.

2 comentarios:
Te recomiendo una pelicula,que la tendrás que bajar del Ares,porque no está en los videoclubes(en eapañol)EL SENTIDO DE LA VIDA de Monty Python y puestos en la faena,bajaté Los niños de san judas.Adeuuuuuuuuuuuu!!!
Un artículo estupendo, felicidades emigrante. Este artículo me ha gustado bastante, y la película "brokeback mountain" me encantó cuando la ví hace ya bastante. Te hace conocer una realidad muy dura. Es una película preciosa pero a la vez amarga.
Voy a ver esas películas que dice Genetticca a ver como están, aunque será dificil superar a la otra.
Y es que el tema gay sigue siendo controvertido incluso hoy. Sí que está mucho más aceptado pero siguen habiendo muchas trabas. Bueno, lo importante es de quién te enamoras, no qué sexo tiene.
Bye
Pd: me gustan más estos temas que tanta política. Ojalá te gustara algo más la música también.
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