sábado, 11 de abril de 2009

Viernes santo, Madruga




El viernes Santo fue la “Madruga” en Sevilla, como ya he dicho, yo no soy muy cofrade pero este año tenia ganas; hacia tres años que no la vivía.

La semana santa nunca significo mucho para mi, y la noche de “madruga” pues sinceramente, tampoco; cuando era joven la disfrutaba claro, para un niño de 14, 15 años que tenia que estar en casa a las 12, poder estar toda la noche fuera con sus amigos era un sueño, la ciudad era como un gran campo de juegos?

Luego, cuando creces vas perdiendo la ilusión y esa noche deja de ser especial, y al final acabas no saliendo.

Pero, como digo, este año quería vivirla de nuevo, y es como si la hubiera visto por primera vez; para apreciar algo no hay nada mejor que perderlo un tiempo.

He visto la “madruga” con los ojos de alguien que la ve por primera vez, y es algo increíble.

En mis viajes he vivido y he visto muchas cosas que siempre recordare; he estado a la sombra del Coliseo, tirado en el césped comiendo un trozo de pizza, mientras pensaba “Julio Cesar estuvo aquí mismo”, he visto amanecer en Paris desde lo alto de Montmartre, viendo como el sol la iluminaba poco a poco, he estado flotando en el mar negro entre Asia y Europa y en lo alto de un castillo en ruinas, en una montaña perdida de Eslovaquia, mientras veía como la nieve cubría todo el valle a mis pies…pero nada de eso puede compararse a la sensación de ver al Cristo de los Gitanos aparecer por una esquina de una calle apenas iluminada, entre nubes de incienso, moviendo su túnica…si de verdad hay un Dios, esa noche camina por las calles de Sevilla.

Nada impresiona mas que ver a una multitud bulliciosa de miles de personas, turistas, adolescentes, vendedores…todos hablando, gritando, bebiendo, empujándose unos a otros, quedarse quietos y silenciosossin que nadie diga nada, sin que nadie haga callar a la gente...solo porque pasa el Gran Poder.

Hasta que no se ve, no se entiende porque le llaman “El Señor de Sevilla”.

Es cuando ves la cara de un turista italiano, con los ojos abiertos, saliéndose de sus orbitas, mientras balbucea “pero esto debería estar en un museo, protegido… ¿como se atreven a sacarla a la calle?” mientras mira a La Macarena salir de su Basílica, entre destellos de oro y plata y la adoración de la gente, cuando te das cuenta de que eso es algo único, que solo lo puedes ver aquí, en ninguna otra parte en el mundo, y te preguntas como no te diste cuenta antes.

Y es que e nada sirve tener algo muy valioso, único, si no se apreciar su valor…y solo se aprecia el valor de algo, cuando ya no esta a tu alcance,cuando lo has perdido.


Solo por haber sido capaz de apreciar lo que tengo, me ha merecido la pena haberme ido.

2 comentarios:

BOIRA_A dijo...

Magnifica descripcion que me has hecho volver mi vista atras y recordar la dos veces que vi " La madrugá " para mi, con lo dormilona que era siempre será un misterio como aguantaba. Pero es verdad. El Cristo, el Señor de Sevilla, El Jesus del Gran poder es algo UNICO y repetible y esa procesion, para mi gusto una de las mejores de Andalucia
Que suerte tienes de poder disfrutrala "en situs"

El emigrante dijo...

Ahora es cuando la disfruto, cuando me doy cuenta de lo que es, la lastima es que la mayoria de los sevillanos no lo aprecian. Lo ven como algo "normal", y no lo es en absoluto, como tu dices es algo unico.

Un saludo.