jueves, 12 de febrero de 2009

Sobre el valor y esas cosas.

Hace unos día, mientras iba en el autobús escuche una conversación, no era mi intención pero era justo al lado.

Eran dos chavales, no se si “canis” pero de ese estilo (hoy menos los pijos todos los jóvenes visten así; chándal, rapados, piercings, etc.). El caso es que uno le estaba explicando al otro una pelea en la que había participado, y el otro no se lo creía.

Como les he dicho, era imposible no escucharlos y me fui enterando de todos los pormenores, el amigo seguía sin creérselo, y yo también tenía mis dudas, hasta que el chaval dijo algo que me lo aclaro todo:

“Yo estaba en la barra, y de repente voló un vaso, y en un segundo se lio to, una cosa brutal”

“¿Y tu que hiciste?”

“Yo al principio me quede aparte, pero luego lo pensé y dije ¿Qué coño? ¡Y me metí a dar hostias!”

Ahí fue cuando me di cuenta de que mentía. Y es que el valor existe, pero solo si te sale espontáneamente, sin pensar. En el momento en que te lo piensas, te sale no se si llamarlo el sentido común, o el instinto de conservación. Y te quedas quieto o te apartas.

Les voy a contar una anécdota que me paso a mí, hace muchos años.

Tendría yo veintitantos, y era la noche del alumbrado de la Feria, iba a recoger a mi novia (la cosa mas bonita que se puedan ustedes imaginar, preciosa, con un pelo largo negro…) a su casa para luego ir a la feria juntos.

Cualquiera que haya vivido en Sevilla sabrá que la Noche del alumbrado todo el que puede esta en el Real, esperando a empezar la fiesta, y el que no, en su casa, cagandose en to por tener que trabajar al día siguiente :)

El caso es que en la calle no había nadie, ni un alma, solo yo, con mi camisita, mis zapatos…vamos, hecho un pincel (Ay, como cambian las cosas). El barrio de mi novia no era muy bueno, no es que fuera las 3000 viviendas, pero tampoco La Moraleja, para entendernos, pero era lunes de alumbrado, en Sevilla, yo tenia 20 años y me esperaba la niña mas guapa del mundo ¿ustedes creen que me preocupaba?

Total, que me faltaban como diez minutos para llegar a su casa e iba yo pensando en la combinación de autobuses que teníamos que coger cuando escuche un frenazo y unos gritos y vi a un chaval que cruzaba corriendo la calle y al que casi atropella un coche.

El chico (que tendría unos 14, 15 años) llego hasta donde yo estaba y me dijo “Hermano, que casi me quitan la vida”. Desde ese momento ya sabía lo que había.
Era un morito de alrededor de 15, como les he dicho, con un chándal, una gorrita y mas negro que el sobaco de un grillo. Jadeaba por la carrera que se había pegado para alcanzarme y estaba claro que quería dinero.

Yo no me preocupe, primero porque era mas enano que yo (si eso es posible) y yo ya casi llegaba a casa de mi novia, además no parecía peligroso. Total, que se puso a andar a mi lado y empezó a sacar conversación.

-¿Dónde vas?

-¿Dónde voy a ir? A la feria

-Ostia, que suerte, yo no puedo, no tengo dinero (carita de pena)

-No, yo tampoco, solo 3 euros, pero lo pongo en un bote con mis colegas que me esperan en la esquina y nos compramos dos o tres lotes.

Con eso le estaba diciendo que no estaba solo, sino que allí al lado estaban mis amigos y que no tenía más de tres euros. Por supuesto todo era mentira, mis amigos me esperaban si, pero en la feria (cabrones) y yo llevaba algo así como 50 euritos, como para que me los quitaran, vaya, pero como les he dicho, no me parecía peligroso.

Después de eso siguió todo el camino a mi lado, hablando de la feria, y no se que mas. Yo solo quería llegar cuanto antes a la esquina de la calle, en la que había un bar con gente y estaba más iluminado, porque ya el asunto me estaba dando mala espina. En un momento dado, se callo, paso un rato sin hablar y de repente dijo.

-Préstame 3 euros, anda.

-¿Pero que dices? ¡Si es lo único que tengo!

Se quedo callado de nuevo, seguimos andando, ya casi llegábamos a la esquina y en ese momento escuche un ruido metálico “Clic”

Pensé “Ya esta, ya la tenemos liada”

Se puso delante mía, muy cerca y me dijo.

-Quillo, no te pongas nervioso, pero dame los tres euros.

Yo mire abajo y vi que el cabrón tenía una navaja abierta, con la punta en mi estomago.

No pensé nada, no me dio tiempo.
Lo siguiente que paso fue que el empezó a gritar:

-¡Ah, cabrón, suelta, suelta cabrón!

Cuando me di cuenta mi mano derecha estaba en su muñeca, en la mano con la que sostenía la navaja, apretándola y retorciéndosela, y por lo visto haciéndole bastante daño.

El seguía gritando y tratando de soltarse, pero yo no le dejaba. Creo que le dije “Cierra la navaja” y el con la mano izquierda plegó la hoja. Después le di un empujón fuerte y nos quedamos mirándonos.

El dio unos pasos atrás y empezó a gritar, ¡Maricona, hijo de puta, eres una maricona!” mientras seguía separándose.

Yo no me moví, en ese momento solo me salió decirle “¡Si, pero yo me voy a la feria, y tu eres negro!” (Ustedes perdonaran el comentario racista, pero ese cabrón me acababa de poner una navaja en el estomago, y en se momento lo políticamente correcto me la pelaba bastante)

Después de eso cruce la calle y el se quedo donde estaba, gritando y llamándome de to menos guapo.

Yo seguía muy tranquilo, como si ni me hubiera pasado a mí, hasta que llegue a casa de mi novia. Me pregunto porque llegaba tarde y yo le conté lo que me había pasado, como una anécdota.

Cuando vi su reacción entendí lo que me podía haber pasado.

“¿Tú eres tonto? ¿Y si no estaba solo y mientras te hacías el chulito otro te daba por detrás? ¿Y si no hubieras cogido la muñeca a tiempo y te pega un navajazo? ¿Todo por tres cochinos euros? ¿Tu sabes la ruina que te podido haber podido buscar?...”

Conforme hablaba me daba cuenta de la que había librado, de lo cerca que había estado, de todo lo que podía haberme pasado…me entraron sudores fríos oigan.

¿Y si en vez de quedarse insultándome se hubiera echado encima? ¿Y si hubiera forcejeado con la navaja abierta? ¿Y si…?

En fin, al final llegamos a la feria (tarde) y la cosa se quedo en un susto, pero yo nunca la he olvidado. Por eso se que ese chico se estaba tirando el rollo. Si te da tiempo a pensárselo fríamente, no te metes.

Y si lo haces sabiendo las consecuencias y dejándolas a un lado, eres un inconsciente, o un héroe (y entre nosotros, ese chaval no tenia pinta de Capitán Trueno)

Pues eso, que he recordado esta anécdota hoy y quería compartirla con ustedes. Si les ha gustado, recuérdenme que les cuente lo que paso cuando fui a denunciar, eso si que fue un espectaculo, Torrente esta basado en personajes reales, lo que yo les diga.

2 comentarios:

Crispal dijo...

Por favor, cuéntanos lo que te pasó al ir a denunciar.

El emigrante dijo...

Venga, a ver si la proxima semana lo escribo, ahora tampoco espereis una aventura :) solo una anecdota que ilustra en manos de personajes estamos...