martes, 1 de marzo de 2011

"¿Podias darme la razón, no?"

Me ha llamado la atención desde siempre, pero algo que paso recientemente me ha hecho recapacitar más sobre ello.

¿No se han encontrado nunca que cuando estas debatiendo con alguien, un momento dado te salta con un “podías darme la razón ¿no?”? Como si la razón fuera algo que se da por cortesía para que la otra persona se sienta más inteligente y se quede contenta y satisfecha, y no algo que se demuestra con pruebas y argumentos.

Es una situación que cuando ocurre me deja descolocado, porque no me entra en la cabeza; yo creo que cuando hay una conversación, una discusión o un intercambio de opiniones (llámenlo como prefieran) en el que tu defiendes tus puntos de vista se supone que tienes que exponer esos puntos de vista como mejor sepas, con los mejores argumentos de que dispongas, y la otra persona hará lo propio. Si esa otra persona tiene mejores argumentos que tú, o los defiende más convincentemente, pues se acepta, y no pasa nada, y, si eres una persona abierta, te plantearas si aquello que defendías era realmente correcto y lo analizaras, estando dispuesto a cambiar de opinión si llega el caso.

No estoy hablando de convencer al otro, ni de tener la “razón” absoluta (ya sé sabe que la razón es como los culos, todos tienen uno) sino de simplemente, poder argumentar tus opiniones ante otra persona y aceptar cuando esa persona demuestre tener argumentos más convincentes, sin que eso signifique necesariamente que adoptes su punto de vista o creencias.

Y es que la capacidad de argumentar, de discurrir y poder exponer tus opiniones más allá de las meras frases hechas y eslóganes me parece algo importante, que debería enseñarse en la escuelas, y que esta sociedad mediocre ni promueve ni valora. Y ya no hablemos si una persona que tiene esa capacidad, la usa para disentir de lo políticamente correcto o lo implantado por del régimen establecido; los borregos entonces se ponen nerviosos, no les han preparado para eso, ellos han crecido en una sociedad que les decía que lo que pensaban era lo correcto “porque si” y no están preparados para enfrentarse a una situación en que tienen que justificar y explicar ese “porque si”.

Lo normal es que al principio entren en el juego con muchas ganas, lanzando con orgullo y seguridad los eslóganes memorizados, esperando la pronta disculpa y la aceptación de la culpa por el otro. Pero cuando el otro, en lugar de eso empieza desmontar sus argumentos uno a uno, la cosa cambia; primero se quedan perdidos y confusos (“¿Me está llevando la contraria? Aquí hay algo que no va bien”) después, cuando el otro empieza a citar datos y hechos, se empiezan a poner nerviosos y optan por ir saltando de tema, de uno a otro, intentando encontrar un asidero al que agarrase y que les devuelva a la seguridad ideológica; que ellos tiene razón y que el otro lo reconoce.

Pero cuando eso no ocurre, cuando el otro los abruma con pruebas, y hechos, y datos, cuando les demuestra su error, su incoherencia y sus contradicciones, entonces bajan los brazos y te sueltan “Jo, podías darme la razón en algo ¿no?”

Y es entonces, cuando escucho eso, cuando me embarga la tristeza. Más que una sensación de triunfo o de victoria, la tengo de pena, pena por esa persona que tengo enfrente, que no es capaz de explicar aquello en lo que cree, y más pena siento cuando, en vez de plantearse sus ideas y el que quizás, solo quizás, estén equivocadas, se vuelve a colocar en su pedestal de omnisciencia para acusarte de que “siempre quieres llevar razón”


A la última que me dijo eso le solté “Para discutir conmigo hay que traer los deberes hechos”


Todavía estoy esperando que los traiga.

6 comentarios:

Wafah dijo...

Claro, es que no todo el mundo tiene la capacidad de exposición y de convicción que tienen otras, ni tienen los estudios suficientes. Pero si tienen la capacidad de pensar y de expresar sus ideas, más o menos acertadas, y estas son tan validas y tan respetables como las de esas personas que se creen Dios y que se dedican a sentenciar y a poner etiquetas a la gente sin tener ningún conocimiento de nada.
No hay nada peor que la gente que opina de cosas que desconocen y las que opinan publicamente basandose en conversaciones privadas. Saludos, amigo emigrante.

sinrrumbo dijo...

...convenceme,pero con "condimento", como diria el cocinero,eso entendi con tu escrito,y, si no tiene "razon" pues no la tiene,aunque "pataleee",es mi opcion en un caso "real"...

el que dice lo que piensa dijo...

yo creo que en todo esto la educacion es la base para mantener una conversacion, porque el siguiente paso de: podrias darme la razon, es el insulto.

yo he tenido conversaciones en las que no he podido, por falta de medios o conocimiento, o lo que sea, argumentar lo que yo considero mi razon, pues lo que hago es no decir nada, no se si sera lo correcto,o politicamente correcto, pero en estos casos no veo otra salida. tambien me ha pasado al reves,he discutido,debatido con gente, que de repente han dejado de responder, entiendo que sera por lo mismo que me pasa a mi.

saludos

El emigrante dijo...

Wafah, te digo como le dije a Albertito; yo no soy Dios, él tiene infinita paciencia con la estupidez y las tonterías. Yo, ninguna.


Y les toca patalear mucho, Sirrumbo, créeme…


Lo que dice ese famoso refrán español, El que dice lo que piensa; “Quien calla otorga” :P


Un saludo a todos.

LUIS PRIETO dijo...

MIRA... WAFAH... ¿ME HACES UN FAVOR? ESCRIBE LO MISMO EN CUBA, EN UNA ASOCIACIÓN CUBANA QUE LLEVA 26 AÑOS INTENTANDO DAR VOZ A SUS "NECESITADOS". SON PERIODISTAS (PODRÍAN EXPLICARSE)Y EN OCASIONES HASTA PERSONAS. SÓLO COMETIERON LA TORPEZA DE HABLAR DONDE NO TE PREGUNTAN SI QUIERES HACERLO.. SÉ QUE ME ENTIENDES, AMIGO EMIGRANTE. ME MARAVILLA VER CADA DÍA QUE FORMO PARTE DE ESE GRUPO DE FACHAS QUE INTENTA QUE NADIE SEA SILENCIADO POR RAZÓN DE SU IDEOLOGÍA, NACIMIENTO O CONDICIÓN. ¿TE UNES A NOSOTROS? O, POR EL CONTRARIO PREFIERES DESPRECIARNOS, AMIGO EMIGRANTE.

El emigrante dijo...

Pues no, Luis, lo siento, no te entiendo.