miércoles, 10 de febrero de 2010

En todos lados cuecen habas…



Bueno, después de tantas entradas hablando sobre Zparo y sus borregos, he decidido variar un poco, que esto ya aburría.

He elegido un artículo que leí hace poco sobre la vida de los judíos ultra ortodoxos en Israel, y es que como siempre estamos oyendo hablar de los musulmanes integristas, terroristas, etc a veces se nos olvida que en todos lados cuecen habas.


"Shimon Lev tenía 23 años, mujer y dos hijos cuando vio por primera vez la televisión. Fue el mismo día que se cortó los tirabuzones -aladares- que siempre habían crecido en sus sienes en señal de dedicación a Dios, como manda el Levítico. También ese día huyó de su hogar para cortar asimismo con su «vida pasada». «En familias de la corriente Litaim como la mía -relata-, si te vas es como si murieras, muchas celebran incluso un funeral... pero yo no podía más».

Maayan Shalev tampoco. Siendo adolescente, escapó de la ultra ortodoxia tirándose por la ventana de la casa de su madre, que, casada en segundas nupcias, la obligaba «a dormir con pijama, calcetines y encima un camisón» para cumplir con la modestia que la Ley impone cuando se tiene un hombre «extraño» bajo el mismo techo. Por la misma regla, el padrastro -el «extraño»- jamás se dirigió a ella para hablarla.
En la metáfora afectuosa de Irit Paneth, una voluntaria de la organización Hillel, que ha ayudado mental y económicamente a más de dos mil haredim a insertarse en «el mundo real», estas personas son «como unos alienígenas». Son seres «llegados de otro planeta» -explica-, que han tenido que aprender a abrir una cuenta corriente, a usar el teléfono, a comer o a elegir ropa, porque proceden de un universo hermético y fanático, donde no hay más que el omnisciente estudio de las Escrituras. Donde el exterior, hostil y corrupto, se oculta prohibiendo tele, internet y los periódicos para ahogar la tentación de la disidencia. Donde un laberinto de normas fosilizadas ordena todo.

Shimon recuerda con angustia los mitsvot, los preceptos, que disponen hasta cómo hay que atarse los zapatos. Maayan evoca que su ignorancia era tal que, a los 14 años,

tuvo un ataque de pánico al ver en el cine censurado de su comunidad de Beitar Illit la película «Estallido», un burdo apocalipsis a cuenta del virus ébola. «No pude dormir -rememora-, no sabía si era verdad, ni siquiera sabía lo que era Nueva York...». Las escuelas talmúdicas no les dan títulos, ni conocimientos superiores a los de un niño de cuarto de Primaria para que no piensen por sí mismos.

El gran precio por abandonar ha sido el repudio de su entorno. Los haredim de Kyriat Sefer pagaron el divorcio a la ex esposa de Shimon, que tiene a los hijos, de 4 y 2 años. «Los veo una vez por semana, me dicen que lloran y rezan cada noche para que yo vuelva a ser religioso otra vez... pero conozco a padres que llevan cinco años sin poder visitar a sus pequeños», se consuela. Maayan no ha vuelto a tener contacto con su familia. Ninguno de los dos cree ya en Dios"

4 comentarios:

Wafah dijo...

Extremistas y ultrarreligiosos hay en todas partes pero no creo que hagan mal a nadie siempre que no se metan con las demas personas. En el caso de los judios ortodoxos creo que ellos viven aparte con sus propias costumbres y mientras que respeten la libertad de las personas que no comparten sus creencias me parece bien. Es algo parecido a lo que ocurre con los musulmanes y creo que la libertad consiste en saber convivir y respetar las diferencias. Saludos.

mil_rosas dijo...

A mí los extremos me ponen mala, me da igual la religión, y aunque respeto a todo el mundo, no dejo de pensar en esos niños que nacen en el seno de una familia fanática y que sin él quererlo será educado en unas ideas extremistas y dentro de una burbuja que le impedirá descubrir lo que es realmente la vida, con sus cosas buenas y sus cosas malas, pero lo más importantes es que no tendrá libertad para elegir.

Por otro lado, no creo que Dios quiera de nosotros eso, que vivamos fuera de la realidad, Dios es vida y sobre todo está en cada acontecimiento, está en las personas. Además, es muy fácil ser creyente cuando se está dentro de una comuna donde todo el mundo piensa igual que tú, lo difícil es ser creyente en un mundo plural como el nuestro, donde nadie tiene necesidad de Dios.

Angel dijo...

Esta es una historia de ortodoxia religiosa, pero no estiendo que tiene que ver con el islamismo radical. Nos judíos ortodoxos, ni te intentan convertir, ni te ponen bombas en los trenes, ni reclaman para sí nuestro país, ni miran mal a tu mujer, ni te tratan de imponer su modo de vida... Tiene la tibieza moral de los que equiparan a víctimas y verdugos en el tema del terrorismo

El emigrante dijo...

Wafah, no había en mi comentario ningún ánimo de critica hacia los ortodoxos, simplemente me pareció un articulo curioso y me apeteció compartirlo, nada mas. Por mi, y siempre que no se imponga nada a los demás, cada cual puede creer (o dejar de creer) en lo que le de la gana.

Mil rosas, has dado en el clavo, en la perdida de libertad que se imponen (o les imponen) y que supone renunciar a algo tan básico como conocer el mundo, con sus cosas buenas y sus malas, y voy mas allá (y ya poniéndome metafísico); a cualquiera que se le prohíba conocer algo tan trivial como el cine o tan importante como la geografía, se le está quitando la posibilidad de elegir. Y un hombre sin libre albedrío, puede que nunca sea malo, pero tampoco tiene la posibilidad de ser bueno, que diría Kant, por mucho que rece cada día y se deje las patillas hasta la altura de los hombros.

Pues Ángel, tiene que ver que los dos son casos extremos de fanatismo; ¿o a acaso para ser fanático hay que ponerse un cinturón bomba y tirarse contra un control militar? Dicho esto, y repitiendo lo que le dije a Wafah, cualquiera puede hacer con su vida lo que se le antoje, siempre que no afecte al otro, pero eso no quita con que sigan siendo pobres fanáticos.
Y sobre la tibieza moral… sin animo de ofender; alguien que tiene un blog dedicado a defender a Israel (si, me he tomado la libertad de echar un vistazo) y el genocidio sistemático que lleva a cabo con el pueblo palestino no es el mas indicado para hablar de tibieza moral ¿no crees?


Un saludo a todos.