martes, 30 de marzo de 2010

Mongolitos


Domingo de Ramos en Sevilla, el día mas grande del año, todo el que puede (y el que no también) sale a la calle, a ver y dejarse ver, a disfrutar del ambiente, la fiesta y los pasos, independientemente que sea creyente o no; en Sevilla y este día, que uno crea o no, pasa a segundo plano (si yo les contara cuantos ateos he visto repeinados y con la novia del brazo viendo procesiones)

Todo el mundo debería vivir este día, al menos una vez en la vida; las familias juntas, las mujeres, guapísimas, elegantes, los hombres de traje…aunque no se, últimamente se están perdiendo las buenas costumbres :) llámenme antiguo, o clasista, o como quieran, pero ver a esos niñatos vestidos como si acabaran de salir de una discoteca… o peor, esos canis con el traje blanco y las camisas de colorines, que parece que se hayan escapado de la boda de Farruquito… como decía uno con mucho arte cada vez que los veía pasar “Miarma, que en rebajas un traje te cuesta 50€, aunque sea malo…”

Y es que un sevillano sin traje es como un nacionalista sin victimismo ni lista de agravios; incompleto.

Coño, si nada mas que el domingo de Ramos, el Jueves santo, un día de feria y una comunión o una boda que se tenga durante el año, y ya lo tienes amortizado.

En fin, que quieren que les diga, me tocan los huevos los mongolitos estos, para los que el domingo de ramos es solo una excusa para salir a beber y meter mano en las bullas.

Ahora, para mongolitos (y mongolitas, que no se queje la ministra, que aquí hay para todos) los que no se enteran que con medio millón de personas en la calle (literalmente) todas apretujadas en menos de 8 km cuadrados, no es un buen momento para pasear al nene en un carrito.

Y es que no falla; calle estrecha, avalancha de gente, se forma un tapón y… exacto, señora gorda con carrito, si es que, vaya tela, no entienden los padres que ya no es por civismo sino por simple sentido común, meter a un niño en una bulla sevillana es jugártela.

Y lo peor es cuando les dices algo y encima se indignan, como la gorda (dios, que feas son algunas mujeres) que me dijo “que ella también tenia derecho a estar ahí” cuando le hice notar (muy educadamente, se lo aseguro ;)) que me había aparcado el carrito de los cojones en el juanete, a lo que yo le respondí “!derecho si hay señora, lo que no hay es espacio!!” No vean como se puso la foca, porque el marido estaba en el bar, diez filas mas atrás, pasando de todo, que si no la tenemos.

Y es que lo de los carritos ya clama al cielo, y si no, en el metro (bueno, el tren de la bruja que nos han construido los del PSOE aquí, y que dicen que es un metro) que se colapsó desde primeras horas, jo, eso era para haberlo vivido; estaciones llenas, trenes que no paran y cuando lo hacen la gente los asalta como si fuera el ultimo helicóptero que dejaba Hanoi. Los guardias de seguridad, desbordados, los canis ya pasando de todo y andando por las vías y justo en la puerta de entrada del vagón un hombre mayor al que la hija le había endilgado el carrito del nieto.

El pobre hombre no sabía cerrarlo, y ocupaba la mitad de la entrada. Cada vez que se abría la puerta y la gente intentaba adentrar (no podían, el vagón estaba mas que lleno) se acordaban de la familia del pobre hombre

-¡Viejo, cabron, cierra el carro!”

-¡Hijoputa, ciérralo que llevamos 40 minutos esperando! ¡como me pierda la borriquita, te acuerdas!!

-¿Tendrá poca vergüenza el tío! y luego dicen de los jóvenes…

Esto en cada parada, durante el tiempo que tardaba en cerrarse la puerta (cinco, diez minutos, porque los que no podían entrar la bloqueaban a pulso, en plan “o entro yo o aquí no se mueve nadie”)

El hombre ya no sabía donde meterse, y le gritaba a la hija, que estaba medio vagón mas atrás:

-¡¡Pepa, que yo me bajo aquí!! ¡!que me bajo!!

A lo que ella respondía: ¡Pero que dices papa, si faltan 3 paradas!!

-¡!Que me da igual, que me bajo o mando el carrito al carajo!! dios mío, no me han insultado tanto en mi vida…

Y la gente seguía.

-¡Cabron, cierra el carro, ciérralo o te lo meto en el culo!!

Y el hombre no sabía más que mirar al conductor (estaba al lado de la mampara transparente de la cabina) y le decía:

-Pero cierre, cierre ya, que me matan.

Y el otro: Si, hombre, cierro ahora y me matan a mi.

Lo dicho, un espectáculo, Sevilla en estado puro, y cada vez que se acercaba a otra estación y veía a to los catetos (el metro de Sevilla no es tal, es una especie de cercanías que da servicio al área metropolitana; o sea, los pueblos) esperando, se le cambiaba la cara al pobre…

Me da que el metro ese día, perdió un cliente de por vida.

Al final le perdí la pista entre tanta gente, lo ultimo que vi fue una pandilla de niñatos que se habían subido en el carro y decían que al carajo, que no se bajaban, mientras que el pobre hombre aporreaba la mampara del conductor, pidiendo que hiciera algo, y el otro con la cara de “si, si, llevo aquí 6 horas, y ya me la pela to`…”

En fin, lo dicho, mongolitos siempre ha habido, pero pa` mi que cada vez mas…

8 comentarios:

Wafah dijo...

Este articulo ha estado bastante divertido, jajajajaja. Sin comentarios. Saludos para ti emigrante y espero que pases una buena Semana Santa.

mil_rosas dijo...

No hay cosa que me cabree más que los dichosos carritos...que más que carritos parecen tanques, por dios que armatostes!!!y es que tiene guasa la cosa, van por la calle creyendo que tienen más derecho que nadie porque llevan carrito, la calle para ellos. Yo lo siento, seré más borde que nadie, pero carrito que veo y no dejo paso, si quieren pasar que se echen a un lado y respeten a los demás.

elena dijo...

Feliz Semana Santa, emigrante, qué envidia estas ciudades que tienen fiestas tan sentidas y coloristas.

Respecto a lo de los carritos, digamos que lo he vivido desde ambos bandos. Odio visceralmente a esos descerebrados (y descerebradas) que al cruzar la calle con un carrito primero lo asoman hasta el medio de la calzada y luego miran. Un par de veces he estado a punto de llevarme uno por delante con el coche. Y luego el tío del carro se lía a insultar, ya le vale.

Y por otro lado, hace años fui yo misma "carritera". Jamás pude comprender tan bien como entonces las protestas de los minusválidos por los coches mal aparcados, el incivismo de la gente y las barreras arquitectónicas en general. Había veces en que, literamente, no podía andar por una calle salvo por el centro de la calzada, de coches invadiendo la acera que había.

La conclusión, supongo es la de siempre, usar el sentido común, pero, como dice el dicho: El menos común de los sentidos.

Repito, que lo disfrutes mucho.

Jesús dijo...

Mongolito es aquel que copia de forma barata e inculta a otro. Tu llevas bastante tiempo intentando imitar a todo un Académico de la Lengua española y novelista como Reverte. Me imagino que leerás sus columnas de los domingos en el XLSemana. Pero ciertamente lo haces de pena. Te recomiendo, al menos, que te releas "Gramática española". A ver si aprendes a escribir por lo menos. Y, si no es llegar muy lejos en mis peticiones, te ruego que controles tu pésimo sentido de la crítica, pues no pasa de incultillo "wannabe". Ni acidez, ni cultura, ni sentido del sarcasmo alguno. No tienes ni gracia hijo de mi vida. Sé tu mismo y seguro que serás menos patético. Copiar, y a quien te dedicas a imitar, es lamentable.

El emigrante dijo...

Gracias wafah, me alegro que por una vez no tengas pegas a algo que escribo :)

Mil rosas, es cuestión de educación y de sentido común, a mi no se me ocurriría nunca llevar a mi hijo a un domingo de Ramos en carrito, no ya por civismo, que también, sino por el peligro evidente que se produzca una estampida y arrollen y pisoteen al niño.
Si hay padres tan irresponsables que no pueden quedarse un año viendo las procesiones por televisión, que tenga la delicadez de llevar al niños en brazos y así no molestaran al resto de la gente, que tiene todo el derecho a transitar con fluidez y ver los pasos sin necesidad de aguantar mas obstáculos de los que ya hay.
Al final, como todo, es una cuestión de educación y civismo.


Elena ¿en Barcelona no hay fiestas locales? Seguro que si. Y sobre los carritos; en modo alguno estamos hablando de días normales, en los que una madre tiene todo el derecho de pasear a sus hijo en carro, aquí hablamos de unas fechas muy especificas, en las que se reúnen cientos de miles de personas en muy poco espacio, y que el uso de estos carritos es peligroso para los propios niños, y molesto para los demás. Pero como he dicho antes; estas cosas no tendrían que explicarse, va en la educación y la cultura de cada uno.

Saludos.

El emigrante dijo...

Vaya Jesús, que curioso, me sorprende leer este comentario, de ti sobre todo, porque yo puedo ser todas esas cosas que dices, y mas aun, pero lo suyo hubiera sido decirlas desde el primer día que me leíste, no después de casi un año ;) se ve que ser consecuente no es uno de tus fuertes ¿eh?

Porque si como dices no paso de “incultillo sin ningún sentido del estilo, acidez, cultura o sentido del sarcasmo” ¿que leches has hecho todo este tiempo leyéndome? Porque yo sigo escribiendo igual de mal (o de bien) desde el primer día y tú llevas leyendome (y escribiendo en el blog) como mínimo desde el pasado julio, y así a ojo veo que has dejado como 15 comentarios, todos positivos, en el que decías cosas como:

“Bien dicho. Internet nos abre la posibilidad de expresarnos y es el vehículo perfecto para que otros conozcan nuestras ideas y opiniones (…) Yo te animo a seguir hablando, principalmente, de lo que te de la gana (…) no solo te animo, te aplaudo (…)”

Ni una sola vez has dejado ver ese desagrado tan grande que súbitamente te producen mis escritos. ¿Qué ha pasado hoy? ¿tanto ha cambiado mi estilo en una semana? ¿o quizás eres lento de entendederas y hasta hoy mismo no te has dado cuenta de que escribo tan mal? Mmm, no se, no me cuadra…

¿No será que te has sentido retratado en el artículo de hoy? Eras de un pueblo, Morón, decías ¿no serias tu uno de los mongolitos que andaban por ahí con el carrito, molestando a todo el mundo? ¿o tu hermana?¿una hija quizás? :) ¿por eso el cabreo, verdad?

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAJAJAJAAJAJAJAJA

Bueno chico, siento si te has ofendido, hablé en general, pero parece que te lo has tomado como algo personal :) mala suerte.

Yo, si no te importa, voy a hacer caso de tus consejos, pero no de los últimos, que no se porque me parece que vienen del cabreo y la frustración, sino de aquel otro que me he tomado la libertad de reproducir mas arriba (aquí esta la versión integra, por si alguien quiera leerla)

http://soyespanolyque.blogspot.com/2009/09/sobre-el-blog.html

A no ser que consideres que las ideas y opiniones y el “hablar de lo que te de la gana” solo se aplique a cuando tu estés de acuerdo con ellas.

¿Es eso?

Bueno, si te sirve de algo, yo voy a seguir escribiendo de lo que me da la gana, y espero que el resto de la gente hagan uso de la misma libertad y si no le gusta lo que escribo no me lea ¿ves que fácil?

Venga, un saludo, sin acritud.

P.D: Y recuerda; la próxima vez, los carritos, en casa, a ver si aprendemos a ser cívicos.

elena dijo...

En Barcelona hay fiestas locales, por supuesto. Pero no tienen nada que ver una Semana Santa sevillana, las Fallas de Valencia o los Sanfermines, por poner ejemplos famosos.
Aquí la gente no las "siente" como las sentís vosotros. Conozco a un valenciano que en tiempo de fallas no vive por otra cosa.
Aquí no hay cofradías ni nada parecido...bueno, si exceptuamos los "castellers" que lo viven de una forma tan apasionada como cualquier penitente. Pero eso no es una "fiesta" determinada, "castells" se hacen todos los domingos en temporada y es una especie de competición.

Lo único singular de nuestra Semana Santa son las Monas del Lunes de Pascua, pero es casi privativo de los pasteleros y los niños.
En fin, cada cual lo suyo. Feliz madrugá.

El emigrante dijo...

Tendrás razón Elena, no creo que los castillos eso se puedan comparar, en fin, cuando quieras te pasas por aquí :)